Aviones

Sergio, un alumno de la escuela del paraje Km. 90 del monte chaco salteño, sabe que todos los días pasa un avión antes de las nueve de la mañana, otro al mediodía y un tercero después de las diez de la noche. También conoce la dirección por la cual van a aparecer y en qué punto se van a dejar de ver; y que los dos que pasan de día son blancos y que el de la noche enciende y apaga las luces.

Los aviones son exactos como los relojes y cada día de la semana pasan sin importar si el calor es de cuarenta y cinco grados o si las lluvias inundan los campos. Hay días en que las nubes ocultan a los aviones, entonces sólo se los escucha. Pero en los días soleados se los puede ver “claritos”, inclusive se llegan a notar las ventanillas. Es ahí cuando Sergio se pregunta si los pasajeros estarán viendo la escuela.

   
 

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Escuelas de tierra adentro
Año 2008